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Llevo unos días algo inquieta y con bastante dolor en la boca, no paro de morder cualquier cosa que se cruza por mi camino.

Me hago mayor… ¡Hoy comencé a cambiar los dientes de leche!

Zahara - La dulce mirada
Los pequeños de la casa dicen que esta noche viene a visitarme un tal Ratoncito Pérez 🐁

– ¿Quién demonios es ese tipo?

Hablan de que me dejará un regalo debajo de la almohada

– ¿Qué almohada?

Yo no tengo de eso, como mucho tengo un peluche en el que me gusta apoyar mi cabeza a la hora de dormir. Miraré al despertar debajo de él por si acaso me ha visitado el señor Pérez.

Por lo demás, estoy muy bien. Mi vida sigue sin preocupaciones, comer, jugar, dormir y pasear; cada vez mis paseos son un poco más largos y me encanta disfrutar de ellos.

Ayer por la tarde estuvimos paseando por el campo y por primera vez me quitaron la correa y pude caminar y olfatear yo solita.

Me encanta que empiecen a confiar en mí, saben que soy obediente y cuando me llaman acudo enseguida.

Regresando del campo pasamos por un parque cercano a casa donde había bastante alboroto, eran niños jugando.

Al verme todos vinieron corriendo… al principio me asuste porque no sabía que intenciones tenían, pero me relaje al ver que solo querían jugar conmigo.

Escuche a una niña decir a su mamá: – ¡Mira mamá, un perro mono!

¿Un perro mono? Pensé yo…

No sabía que mi familia desciende de los primates, miraré atentamente mi pedigree para encontrar ese eslabón perdido 😁

Me vuelve a doler un poco la boca y voy a buscar algo para morder.

Te espero en el próximo relato,

Zahara.

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